Diversidad cultural y patrimonio
July 21, 2009
En la aceptación de la diversidad se encuentran los diferentes procesos, que conllevan a crear un sentido de responsabilidad sobre el espacio en el que se habita, territorio que se mueve en relaciones desiguales de reciprocidad en el presente vivido, para intentar fragmentar en el cotidiano el sentido por la vida: esta es la imperiosa necesidad que tiene el imperio y el capital para hacerse presente. Con ello, se disfraza la cultura en la gestión que tiene que realizar para comercializarla, para llevarla a un espectro de diseminación que ayude al empresario-gestor a validar en sus presupuestos, la necesidad de accionar el individualismo en el espacio de lo comunitario.
Esta prerrogativa, intenta tener éxito en el rompimiento de las estructuras sociales e históricas, intenta reescribir el pasado en base a ideologías que se basan en mitologías simuladas, en un sistema de creencias superado en el orden del pensamiento científico actual. Esta embestida, que intenta deteriorar la vida en común de las sociedades, sólo se satisface en la necesidad de producir plusvalía en el terreno de la cultura, desmembrando el patrimonio cultural, de quienes poseen una tradición milenaria en sus sociedades.
Ante esta prerrogativa, esta la antropología como la ciencia que da cauce a la diversidad cultural y que debe postular propuestas que denoten en la práctica y en el discurso, el no, a la privatización de la cultura, el no, a la gestión cultural de empresarios seudo intelectuales, que intentan socavar el patrimonio de las sociedades en plural. En ello, va el sentir de la universidad pública y de sus institutos de investigación, así como de sus facultades, donde las licenciaturas y sus respectivos posgrados, deben defender desde la academia y la formación profesional la diversidad de las culturas, la vida en plural y romper con la unicidad del capital.
Defender las humanidades, las ciencias sociales en las universidades públicas, es dar a las diferentes sociedades su carácter de diversidad, y sería un gran error que desde nuestras instituciones se avalaran la privatización de los patrimonios y las culturas para fortalecer el carácter privado de la gestión cultural. A su vez desde las ciencias antropológicas se da la prerrogativa, desde la UNAM como asentamiento fundador de investigaciones, que nos lleven al fortalecimiento de la diversidad y la aceptación ética del otro.
Fortalecer las culturas desde la UNAM, nos ubican en la imperiosa necesidad de crear las bases epistémicos y factuales de licenciaturas, que avalen a las ciencias antropológicas, así como la reorganización del posgrado en antropología en función del quehacer de la diversidad cultural y del patrimonio, como un proceso fuera de la esfera del mundo privatizado. En este sentido, estudiar antropología en la UNAM, debería equivaler a sostener un constructo epistémico, que sirva para analizar las problemáticas del pasado y del presente, desde una postura transdisciplinar que posibilite ver el mundo a partir de hechos reales, y no de posibilidades imaginarias, que delimitan y sustituyen la diversidad cultural y que sólo sostienen el mundo en su privatización y en el abandono de las necesidades reales de las sociedades del presente. De lo contrario no pasaremos de ser folkloristas de segunda, que sueñan con el mundo que se ha perdido y sólo vamos a recuperar a través de una imaginación viciosa.
Investigador del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA)
Especialidad de Etnología.
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).





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